A partir de la próxima década, Brasil enfrentará un declive poblacional debido a la caída de las tasas de fertilidad, el envejecimiento acelerado y la reducción de la migración interna, lo que reconfigurará las funciones urbanas. Esta tendencia, acelerada por las caídas récord en la tasa de natalidad en 2023 y 2024, exige ajustes en los servicios públicos y los mercados inmobiliarios. Los expertos ven tanto desafíos como oportunidades para una reorganización urbana más sostenible.
Brasil experimentará un declive poblacional a partir de la próxima década, en lugar de 2042 como se proyectaba anteriormente por el IBGE, según el análisis del demógrafo José Eustáquio basado en datos de la encuesta Estatísticas do Registro Civil. Este cambio se debe a una caída récord del 5,8 % en la tasa de natalidad en 2023 y 2024, la mayor desde los años 90, junto con un envejecimiento rápido y una migración interna reducida. nnEste fenómeno alterará las estructuras de edad de las ciudades, con menos niños y más ancianos. La demanda de educación infantil y primaria disminuirá, lo que impulsará el redimensionamiento o la reconversión de escuelas. Por el contrario, aumentarán las necesidades de servicios de salud geriátrica, movilidad accesible y viviendas adaptadas. Los barrios dominados por familias podrían convertirse en áreas envejecidas, que requerirán atención cercana. nnEn el sector inmobiliario, las ciudades en expansión verán vacíos en regiones menos valoradas, lo que reducirá los precios y facilitará la reocupación. Las áreas centrales podrían obtener alivio demográfico, favoreciendo una densificación cualificada, rehabilitaciones y revitalizaciones. Las ciudades medianas podrían enfrentar una fuerte contracción económica. nnEconómicamente, la escasez de mano de obra requerirá automatización, formación de habilidades y atracción de inmigrantes. Las ciudades competirán por los jóvenes mediante políticas de innovación y calidad de vida, arriesgando el estancamiento si ignoran la tendencia. nnLas infraestructuras como el transporte y el saneamiento, diseñadas para el crecimiento, quedarán subutilizadas, lo que exigirá innovaciones en el reparto de costos y la gestión. Sin embargo, la menor presión podría mejorar la eficiencia y financiar esfuerzos de sostenibilidad, como parques y corredores verdes. nnEn general, el declive poblacional señala un cambio de paradigma que permitirá a las ciudades ser más inteligentes y eficientes con una planificación adecuada a largo plazo.