Más de un centenar de personas protestaron frente al Movistar Arena en Madrid contra el partido de baloncesto entre el Real Madrid y el Maccabi Tel Aviv, que se jugó a puerta cerrada por razones de seguridad. Los manifestantes exigieron el boicot a Israel en medio del conflicto en Gaza, mientras un amplio dispositivo policial vigilaba la zona. Figuras políticas como Ione Belarra se unieron a las concentraciones.
El jueves 8 de enero de 2026, el Movistar Arena de Madrid acogió el encuentro de la Euroliga entre el Real Madrid y el Maccabi Tel Aviv a partir de las 20:45 horas, sin público en las gradas por decisión de la Delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid. El delegado Francisco Martín basó la medida en recomendaciones policiales para garantizar la seguridad, similar a lo ocurrido el martes en Barcelona con otro partido del equipo israelí.
Fuera del pabellón, en la plaza de Salvador Dalí —también conocida como Felipe II—, se concentraron entre 100 y 800 personas llamadas por más de 250 organizaciones sociales vinculadas a la causa palestina. Los manifestantes corearon consignas como "boicot a Israel", "¿Dónde están las sanciones?" y "¡Maccabi Tel Aviv, fuera de Madrid!", agitando banderas palestinas y criticando la participación de equipos israelíes en competiciones españolas. Hubo tensión inicial cuando dos personas proisraelíes fueron desalojadas tras ser increpadas.
El alcalde José Luis Martínez-Almeida criticó la decisión, argumentando que "el hecho de que venga un equipo israelí no tiene que ser distinto a que venga un equipo de cualquier otra nacionalidad". La portavoz de Unidas Podemos, Ione Belarra, presente en la protesta, lamentó que "se haga negocio cuando hay personas asesinadas por Israel". Otros asistentes incluyeron a Pablo Rodríguez de Podemos, el agitador Vito Quiles y Francisco Nicolás Gómez.
Pablo, de 23 años, cuestionó: "A mí me han censurado banderas palestinas en un partido de baloncesto, pero Israel sí puede traer a sus equipos para competir en España. ¿Nadie ve la contradicción?". Ada y Carmen, dos mujeres de unos 60 años, afirmaron: "Palestina lleva décadas sufriendo y, incluso ahora, permitimos que Israel participe en las competiciones deportivas. No podemos permitirlo".
El dispositivo de seguridad fue masivo: 400 efectivos de la Policía Nacional, más agentes municipales, vallados perimetrales, cortes de tráfico y presencia de la UIP. A las 20:48, un portavoz confirmó el inicio del partido, que "nunca debió realizarse". Carmen concluyó: "El boicot no acabará aquí. Que Israel juegue sí es política".
Este es el segundo partido del Maccabi en España esta semana a puerta cerrada; todos los encuentros con equipos israelíes en el país han seguido este formato. Próximamente, se repetirán en marzo en Vitoria, Barcelona y Madrid con el Hapoel Tel Aviv.