Tras avería en el motor y fondeo frente a Höganäs, el carguero ruso Adler —propiedad de M Leasing LLC, sancionada por la UE y EE.UU.— fue abordado por Aduanas suecas, Guardia Costera, policía y Servicio de Seguridad. Tras una inspección de carga de 10-12 horas, el fiscal declinó abrir una investigación por violación de sanciones, permitiendo que el buque abandonara aguas suecas.
La inspección del Adler comenzó poco después de la 01:00 del domingo, con expertos de múltiples agencias que verificaron mercancías de terceros países que ingresan a la UE y documentaron posible actividad criminal. «Hay razones para actuar rápido aquí; no se quiere que el barco elimine pruebas», dijo Hans Liwång, profesor de sistemas de defensa en la Universidad de Defensa Sueca, enfatizando la mayor vigilancia en el Báltico en medio de la guerra de Rusia en Ucrania.
La operación, que se habría realizado de todos modos para mitigar riesgos como peligros ambientales, concluyó con el caso remitido a los fiscales. «Me han informado de que el fiscal no iniciará una investigación preliminar», confirmó Martin Höglund, portavoz de Tullverket. Aduanas consideró justificada la revisión dada las sanciones vinculadas al transporte de munición norcoreana.
Tarde el domingo por la noche, el Adler zarpó hacia el noroeste, seguido por un buque de la Guardia Costera. El gobierno monitoreó de cerca: «El gobierno ha estado en contacto estrecho con nuestras autoridades», declaró el ministro de Defensa Civil Carl-Oskar Bohlin (M). Los detalles de la carga siguen clasificados.