Una nueva investigación de accidentes de tres países ha concluido que el MS Estonia se hundió por defectos estructurales, no por una explosión o colisión. El buque era inadecuado para el tráfico en el mar Báltico debido a una cadena de fallos en regulaciones, construcción e inspecciones. Los supervivientes tienen reacciones mixtas ante el informe.
El 16 de diciembre de 2025, las comisiones de investigación de accidentes de Suecia, Estonia y Finlandia publicaron los hallazgos de una nueva pesquisa sobre el hundimiento del MS Estonia en 1994. El informe descarta teorías de explosión o colisión, confirmando en cambio que el barco impactó contra el fondo marino, causando brechas en el casco. Defectos estructurales latentes en la construcción, junto con regulaciones e inspecciones inadecuadas, hicieron que el Estonia fuera inadecuado para el servicio en el mar Báltico.
Urban Lambertsson, un superviviente que representó a los familiares durante la investigación, critica las conclusiones por carecer de profundidad. «En ningún momento se ha expresado responsabilidad alguna», dice, cuestionando por qué el astillero no se hace responsable a pesar de los evidentes defectos de diseño desde el principio. Había esperado una mayor rendición de cuentas.
La investigación fue impulsada por un documental de televisión de 2020 de Henrik Evertsson, que avivó teorías conspirativas. Jonathan Lindström, que perdió a ambos padres en la tragedia, da la bienvenida al informe. «Han sido años angustiosos... Ahora espero que podamos tener paz», dice, señalando que la investigación original de la JAIC ya había aclarado la causa. Cree que los conspiranoicos han sido apartados y que los hallazgos refuerzan las medidas de seguridad futuras.
A pesar de las opiniones divergentes, los afectados coinciden en que la tragedia ha dejado cicatrices profundas, y el informe ofrece cierto cierre aunque persistan las preguntas sobre responsabilidades.