Las autoridades estadounidenses persiguen desde el sábado un petrolero sancionado que se dirige a Venezuela para cargar crudo, ignorando órdenes de detención. El buque Bella 1 forma parte de la campaña de presión de Washington contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Este incidente es el segundo del fin de semana y el tercero en pocos días.
El sábado por la noche, la Guardia Costera de Estados Unidos avistó el petrolero Bella 1 en aguas internacionales frente a las costas de Venezuela. El buque, que viaja sin carga ni bandera, pretendía abastecerse de crudo en el país sudamericano. Incluido en la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) desde 2024 por presuntos vínculos con Irán y el transporte ilícito de petróleo para financiar actividades terroristas, como las de los hutíes en Yemen, el Bella 1 desoyó las instrucciones para ser abordado tras una orden judicial. Hasta la tarde del domingo, la persecución continuaba en el mar Caribe, según reportes de The New York Times.
Este suceso marca el segundo incidente del fin de semana. El sábado por la mañana, la Guardia Costera interceptó el Centuries, propiedad de una empresa china. Aunque medios indican que no estaba en la lista de sancionados, la Casa Blanca asegura lo contrario. Previamente, el 10 de diciembre, se confiscó el Skipper, que llevaba 1,9 millones de barriles bajo bandera falsa guyanesa.
Estos movimientos forman parte de la ofensiva de Donald Trump contra el chavismo, que incluye un anunciado “bloqueo total y completo” de petroleros sancionados que entran o salen de Venezuela. El Gobierno de Maduro, que usa una “flota fantasma” para evadir sanciones, promete mantener envíos de 700.000 barriles diarios a China, su principal cliente. Sin embargo, las exportaciones han caído drásticamente desde la incautación del Skipper, lo que ha elevado los precios del barril y desviado buques en la región, según Reuters y Bloomberg.