El ejército estadounidense ha incautado la carga de un buque petrolero con bandera panameña en aguas internacionales frente a las costas de Venezuela, en la segunda operación de este tipo en menos de dos semanas. La acción se produce días después de que Donald Trump anunciara un bloqueo total a los petroleros sancionados que entran y salen del país sudamericano. Fuentes anónimas confirmaron que la Guardia Costera lideró la operación, aunque no se detalló el nombre inicial del barco.
El sábado 20 de diciembre, Estados Unidos interceptó un buque petrolero en aguas internacionales cerca de Venezuela, confiscando su carga. Esta es la segunda incautación tras la del 10 de diciembre, cuando el ejército se apoderó del Skipper, un petrolero sancionado que navegaba con bandera guyanesa falsa y llevaba 1,9 millones de barriles de crudo.
La noticia, adelantada por Reuters citando a tres funcionarios anónimos y confirmada por medios estadounidenses, coincide con el anuncio de Donald Trump esta semana de un “bloqueo total y completo” para todos los petroleros sancionados que operan con Venezuela. Trump justificó la medida como parte de la ofensiva contra el Gobierno de Nicolás Maduro, acusando al chavismo de robar activos estadounidenses, incluyendo expropiaciones de empresas como ExxonMobil y ConocoPhillips entre 2007 y 2009. Su asesor Stephen Miller remontó el conflicto a la nacionalización de la industria petrolera en 1976, describiéndola como “el mayor robo de riqueza y propiedad estadounidense”.
The New York Times precisó que el barco se llama Centuries, pertenece a una empresa china y no figura en la lista de sancionados por Washington. La Guardia Costera estadounidense dirigió la operación, aunque no se reveló la ubicación exacta.
Venezuela, con las mayores reservas de crudo del mundo y miembro de la OPEP, recurre a una “flota fantasma” de buques obsoletos con banderas falsas y señales apagadas para eludir sanciones impuestas desde 2019. Al menos el 40% de los buques que llegan a sus puertos están sancionados, y más de 75 embarcaciones relacionadas con Caracas han sido objetivo de medidas estadounidenses. Esta semana, el Departamento del Tesoro incluyó 29 petroleros iraníes en la lista, aliados energéticos del chavismo.
Pese a las amenazas, al menos tres grandes petroleros han zarpado de Venezuela en los últimos días, algunos escoltados por barcos militares. Maduro prometió mantener envíos de 700.000 barriles diarios a China, su principal cliente, pero las exportaciones han caído drásticamente desde la incautación del Skipper. La crisis ha elevado el precio del barril y desviado buques del Caribe.
Maduro denunció que el despliegue militar busca derrocarlo y controlar los recursos petroleros, asfixiando las finanzas del Gobierno, dependientes de estas exportaciones. Las tensiones escalan en el Caribe, con precedentes en ataques a narcolanchas que han causado más de 100 muertes extrajudiciales.