Investigadores han descubierto cómo una toxina de una bacteria intestinal común daña las células del colon y promueve el cáncer. El hallazgo, publicado en Nature, revela que la toxina se une a la claudina-4 antes de atacar la barrera protectora de las células. Una proteína señuelo desarrollada por el equipo bloqueó la toxina en ratones.
Un equipo multiinstitucional dirigido por investigadores de Johns Hopkins resolvió un misterio de 15 años sobre la toxina BFT producida por la Bacteroides fragilis. La bacteria se encuentra en hasta el 20 por ciento de las personas sanas, pero ciertas cepas provocan inflamación y tumores.
El estudio demuestra que la BFT debe adherirse a la proteína claudina-4 para alcanzar y cortar la E-cadherina, que mantiene la barrera del colon. La autora principal, Cynthia Sears, afirmó que la identificación del receptor abre puertas a nuevos enfoques de detección y terapia.
Mediante el uso de una prueba CRISPR y biología estructural, el equipo confirmó la unión y creó un señuelo de claudina-4 soluble que protegió a los ratones del daño. Se requiere más trabajo para determinar la estructura exacta y desarrollar terapias.
La investigación recibió apoyo de los Institutos Nacionales de Salud y otras instituciones.