Investigadores han refutado suposiciones largamente aceptadas sobre el metal galio tras descubrir que sus enlaces covalentes se reforman a altas temperaturas. El hallazgo, realizado en la Universidad de Auckland, explica el punto de fusión inusualmente bajo de este elemento.
El galio fue descubierto en 1875 por el químico francés Paul Émile Lecoq de Boisbaudran. Durante décadas, los científicos creyeron que sus enlaces covalentes desaparecían al fundirse, sin embargo, nuevas mediciones demuestran que los enlaces regresan cuando el líquido se calienta aún más.
El estudio fue dirigido por la Dra. Steph Lambie durante su doctorado en la Universidad de Auckland, en colaboración con la profesora Nicola Gaston y la Dra. Krista Steenbergen. El equipo revisó décadas de datos publicados, recopilados a diversas temperaturas, para construir una imagen más clara de la estructura del metal.
La profesora Nicola Gaston declaró que treinta años de literatura sobre el galio líquido se basaban en una suposición que ahora ha quedado demostrada como falsa. Los hallazgos se publicaron en la revista Materials Horizons bajo el título "Resolving Decades of Debate: The Surprising Role of High-Temperature Covalency in the Structure of Liquid Gallium" (Resolviendo décadas de debate: el sorprendente papel de la covalencia a alta temperatura en la estructura del galio líquido).
El galio se utiliza en semiconductores, LED, paneles solares y aplicaciones aeroespaciales. Una comprensión revisada de su comportamiento dependiente de la temperatura podría respaldar avances en nanotecnología e ingeniería de metales líquidos.