SpaceX lanzó su decimotercer vuelo de prueba de Starship desde el sur de Texas el 24 de julio tras retrasos por clima y problemas en los motores. El vehículo transportó 20 satélites Starlink V3 de última generación en su primera misión de carga útil.
El vuelo marcó el segundo uso de la configuración actualizada de Starship V3, que voló por primera vez en mayo. SpaceX indicó que la prueba tenía como objetivo recopilar datos para lograr un diseño totalmente reutilizable, además de verificar los nuevos satélites.
Los 20 satélites fueron liberados en una trayectoria suborbital y se esperaba que se desintegraran en la atmósfera unos 20 minutos después de su despliegue. Dos de ellos llevaban cámaras para fotografiar el escudo térmico de Starship durante la reentrada.
Dos intentos previos fueron cancelados, uno el 16 de julio debido a problemas en los motores y otro el 23 de julio debido a las condiciones climáticas. Los satélites ofrecen una mayor capacidad que los modelos anteriores, con hasta 1 Tbps de enlace descendente y 160 Gbps de enlace ascendente.