Un pequeño satélite diseñado para prolongar la vida útil del Observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA despegó el 3 de julio. La misión tiene como objetivo devolver al envejecido telescopio espacial a su órbita original tras años de resistencia atmosférica.
El Observatorio Neil Gehrels Swift ha estado operativo desde 2004, pero ha descendido desde una altitud inicial de 600 kilómetros hasta unos 375 kilómetros. La actividad solar ha acelerado la degradación orbital en los últimos años.
Katalyst Space Technologies desarrolló la nave LINK para llevar a cabo el rescate. La nave, equipada con brazos robóticos y grandes paneles solares, fue lanzada en un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman.
LINK se someterá a varias semanas de pruebas antes de acercarse al Swift. Se espera que luego se acople al telescopio y eleve gradualmente su órbita a lo largo de aproximadamente dos meses.
De tener éxito, la operación podría permitir al Swift continuar con las observaciones de estallidos de rayos gamma y otros fenómenos cósmicos durante hasta una década más. El director ejecutivo de la compañía, Ghonhee Lee, señaló que este esfuerzo demuestra un método para realizar el mantenimiento de satélites que no fueron diseñados originalmente para ello.