El Corán menciona a las hormigas en la historia del profeta Sulaimán (AS). Mientras viajaba con un gran ejército, las hormigas entraron en pánico y se escondieron para evitar ser pisoteadas. Esta historia está registrada en la sura an-Naml, verso 18.
Profeta Sulaimán (AS) no solo era el mensajero de Alá, sino también rey de Baní Israel. Se le concedió una inmensa riqueza, conocimiento e inspiración, lo que lo convirtió en un líder sabio e inteligente que defendía la justicia. Allah le otorgó milagros, incluido el control sobre el viento, el mar y los animales. El hijo del profeta Daud (AS) podía viajar montando el viento y comandar a los genios y a las aves, por ejemplo en batallas. Un día, el profeta Sulaimán (AS) se dirigió a su dominio con un vasto ejército de humanos, genios y aves. Organizó las tropas: la vanguardia custodiaba los límites, la retaguardia se aseguraba de que nadie se quedara atrás. A mitad del camino, entraron en un valle lleno de hormigueros. Al ver la fuerza masiva, las hormigas temieron ser aplastadas. La reina hormiga, que se dice que se llamaba Jirsan, ordenó a las hormigas que entraran en sus agujeros. Esta historia aparece en el Corán, sura an-Naml, verso 18: «¡Oh hormigas, entrad en vuestras moradas, no sea que Sulaimán y sus soldados os aplasten mientras no se dan cuenta!». La historia destaca la capacidad del profeta Sulaimán (AS) para entender los lenguajes de los animales, concedida por Alá.