Un nuevo estudio revela que algunas especies de hormigas logran éxito evolutivo invirtiendo menos en la protección individual de las obreras, permitiendo colonias más grandes. Publicado el 19 de diciembre de 2025 en Science Advances, la investigación analizó más de 500 especies de hormigas y vincula cutículas más delgadas a sociedades más grandes y tasas de diversificación más altas. Esta estrategia refleja patrones más amplios en la evolución social, desde insectos hasta posibles paralelos humanos.
Los investigadores han descubierto cómo ciertas especies de hormigas obtuvieron una ventaja evolutiva favoreciendo la cantidad sobre la calidad en su fuerza laboral. En lugar de construir armaduras robustas para cada hormiga, estas especies asignan menos recursos a la cutícula —la capa externa protectora del exoesqueleto—, lo que libera nutrientes para producir más obreras. Este cambio permite que las colonias crezcan más grandes, compensando la vulnerabilidad individual mediante comportamientos colectivos como la defensa grupal y la forrajeo coordinado.
El estudio, liderado por Arthur Matte de la University of Cambridge y con autor principal Evan Economo de la University of Maryland, examinó escaneos de rayos X 3D de más de 500 especies de hormigas. Encontraron que la inversión en cutícula oscila entre el 6% y el 35% del volumen corporal de una hormiga. Los modelos evolutivos mostraron que especies con proporciones más bajas de cutícula forman colonias más grandes, desde docenas hasta millones de miembros.
«Las hormigas reducen la inversión por obrera en uno de los tejidos más costosos en términos nutricionales por el bien del colectivo», explicó Matte. «Pasan de la auto-inversión a una fuerza laboral distribuida, lo que resulta en sociedades más complejas».
Este enfoque también se correlaciona con una diversificación acelerada, un indicador clave del éxito evolutivo. Las menores demandas nutricionales, particularmente de nitrógeno y minerales, pueden permitir que estas hormigas prosperen en entornos con recursos escasos. Economo lo describió como «la evolución de la squishability», señalando cómo una menor robustez individual fomenta adaptaciones a nivel grupal.
Los hallazgos trazan paralelos con otros sistemas sociales, sugiriendo trayectorias similares en termitas e incluso en la historia humana, como la transición de caballeros acorazados a infantería masiva según las Leyes de Lanchester. Como dijo Matte: «El equilibrio entre cantidad y calidad está en todas partes». El artículo destaca cómo individuos más simples pueden impulsar sociedades complejas, reflejando el auge de la multicelularidad.