Los investigadores han descubierto que la psilocibina, el compuesto alucinógeno en los hongos mágicos, probablemente evolucionó como un mecanismo de defensa contra insectos que se alimentan de hongos. Experimentos con larvas de mosca de la fruta mostraron una supervivencia reducida y un desarrollo deteriorado al exponerlas a la sustancia. Este descubrimiento arroja luz sobre el propósito evolutivo de los psicodélicos en la naturaleza.
Los hongos mágicos, conocidos por sus efectos psicodélicos en los humanos, contienen psilocibina, un compuesto producido por numerosas especies fúngicas en todo el mundo excepto en la Antártida. Aunque los humanos han utilizado estos hongos durante miles de años en prácticas chamánicas tradicionales, y la investigación moderna explora el potencial de la psilocibina en el tratamiento de afecciones como la depresión y el trastorno de estrés postraumático, el papel de la sustancia en la evolución fúngica permanecía poco claro. Jon Ellis, de la Universidad de Plymouth en el Reino Unido, señaló que la psilocibina se une a los receptores de serotonina en el cerebro humano, lo que plantea preguntas sobre por qué los hongos sintetizan compuestos similares a los neurotransmisores animales. Ideas previas sugerían un papel defensivo contra fungívoros invertebrados, pero no se habían probado hasta ahora. En un experimento reciente, Ellis y sus colegas incorporaron Psilocybe cubensis seca y en polvo en la comida de larvas de mosca de la fruta (Drosophila melanogaster). Las tasas de supervivencia se desplomaron: a dosis bajas, más de la mitad de las larvas no alcanzaron la edad adulta, y a dosis altas, solo sobrevivió alrededor de un cuarto. Entre los supervivientes, los adultos eran más pequeños, con cuerpos más cortos y asimetrías en las alas, signos de estrés desarrollativo. Kirsty Matthews Nicholass, también de Plymouth, describió cómo las larvas expuestas a extractos de hongos mostraron distancias de gateo reducidas, menos movimiento general y giros erráticos, lo que indica una interferencia con la fisiología de los insectos en lugar de experiencias psicodélicas. Un análisis adicional de siete especies de hongos de Dartmoor, Reino Unido, reveló perfiles de ADN de invertebrados distintos en hongos productores de psilocibina, lo que sugiere que estos compuestos influyen en qué insectos interactúan con ellos. Inesperadamente, las moscas con receptores de serotonina reducidos experimentaron efectos peores. Expertos como Fabrizio Alberti, de la Universidad de Warwick, enfatizan la necesidad de estudios con psilocibina pura para confirmar su papel ecológico. Bernhard Rupp, de la Universidad de Innsbruck, destaca varios beneficios evolutivos potenciales, incluyendo disuadir caracoles o ayudar en la dispersión de esporas. Los hallazgos, detallados en un preprint de bioRxiv, subrayan las complejas funciones defensivas de la psilocibina en los hongos.