Investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela han llevado a cabo el estudio neuroanatómico más detallado del pene hasta la fecha, concluyendo que el delta del frenillo, en la parte inferior, concentra la mayor cantidad de terminaciones nerviosas y estructuras sensoriales. Esta zona triangular, donde el glande se une al cuerpo del pene, podría funcionar como el punto G masculino. El descubrimiento subraya los posibles riesgos de las circuncisiones que dañan esta área.
Alfonso Cepeda-Emiliani y sus colegas de la Universidad de Santiago de Compostela, en España, examinaron 14 penes de cadáveres de donantes con edades comprendidas entre los 45 y los 96 años. Cortaron los órganos en secciones de un micrómetro de espesor, aplicaron tintes de unión nerviosa y los analizaron mediante microscopía. El delta del frenillo presentó una mayor densidad de terminaciones nerviosas que el glande, la parte bulbosa del pene tradicionalmente citada en los libros de texto y guías como el principal punto sensible. Asimismo, contenía corpúsculos sensoriales densamente agrupados, incluidos los corpúsculos de Krause, que detectan las vibraciones durante el contacto con la piel, con hasta 17 por grupo frente a los que se encuentran aislados en el glande. “Aunque esto pueda parecer evidente para cualquiera que esté atento a las sensaciones de su pene durante la actividad sexual, nuestro trabajo valida científicamente la existencia de una región anatómica ventral del pene que sirve como centro de la sensación sexual”, escribieron los autores. Eric Chung, presidente electo de la Sociedad Internacional de Medicina Sexual de la Universidad de Queensland, Australia, respaldó el hallazgo y calificó al delta del frenillo como el “punto G masculino” y “uno de los puntos más placenteros para la estimulación sexual masculina”. Nombrada en 2001 por Ken McGrath, de la Universidad Tecnológica de Auckland, debido a su forma triangular cerca del frenillo, esta zona ha sido ignorada en los textos de anatomía y en la formación quirúrgica. Los investigadores instaron a educar a los médicos que realizan circuncisiones, ya que algunas técnicas seccionan el frenillo, lo que puede dañar los nervios y alterar las sensaciones si el corte es profundo. Kesley Pedler, del hospital Port Macquarie Base, en Australia, señaló la ausencia de esta información en los libros de texto de urología y recalcó que el procedimiento solo debe realizarse cuando sea médicamente necesario, por ejemplo, ante un prepucio demasiado estrecho. Las tasas de circuncisión electiva son bajas en el Reino Unido y Australia, pero afectan a cerca de la mitad de los bebés varones en Estados Unidos. Un estudio belga reveló que los hombres no circuncidados reportaban un mayor placer en el delta del frenillo, mientras que una encuesta estadounidense no detectó diferencias en la calidad del orgasmo, lo que sugiere la existencia de mecanismos de compensación. El equipo estudia ahora cadáveres de vaginas y clítoris. Los hallazgos han sido publicados en la revista Andrology (DOI: 10.1111/andr.70118).