Investigadores han descubierto una señal neuronal que involucra a la molécula TRPV4 y que indica al cerebro cuándo el acto de rascarse ha proporcionado suficiente alivio. Los experimentos con ratones demostraron que, sin esta señal, los episodios de rascado se prolongan, incluso cuando la frecuencia general disminuye.
El descubrimiento proviene de estudios dirigidos por Roberta Gualdani en la Universidad de Lovaina, en Bruselas. Su equipo encontró que los canales TRPV4 en las neuronas sensoriales ayudan a activar un mecanismo de retroalimentación negativa en el sistema nervioso. Este mecanismo informa a la médula espinal y al cerebro que el rascado ha generado satisfacción, lo que provoca que la conducta se detenga.