Investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard han descubierto un mapa oculto de receptores de olor en las narices de los ratones, revelando bandas ordenadas en lugar de una distribución aleatoria. Esta estructura se alinea con el mapeo cerebral, desafiando suposiciones previas sobre el olfato. Los hallazgos, publicados el 28 de abril en Cell, podrían ayudar en tratamientos para la pérdida del sentido del olfato.
Científicos dirigidos por Sandeep (Robert) Datta, profesor de neurobiología en el Instituto Blavatnik de la Facultad de Medicina de Harvard, analizaron 5.5 millones de neuronas de más de 300 ratones. Utilizando secuenciación de célula única y transcriptómica espacial, descubrieron que las neuronas olfativas forman bandas horizontales o franjas agrupadas por tipo de receptor, que se extienden desde la parte superior hasta la inferior de la nariz. Esta organización coincide con los mapas en el bulbo olfatorio del cerebro, aportando orden a lo que se pensaba que era un sistema caótico. Datta señaló: 'Nuestros resultados aportan orden a un sistema que anteriormente se consideraba carente de él, lo cual cambia conceptualmente cómo pensamos que funciona esto'. El estudio apareció en Cell el 28 de abril de 2026, con el DOI: 10.1016/j.cell.2026.03.051. Entre los autores adicionales se encuentran David Brann, Tatsuya Tsukahara y otros. Un estudio independiente del laboratorio de Catherine Dulac en Harvard, publicado en el mismo número, confirmó los hallazgos. El equipo identificó el ácido retinoico como clave para la formación de este mapa, con su gradiente guiando la activación de los receptores. Alterar los niveles cambió el mapa completo. Datta anotó: 'Demostramos que el desarrollo puede lograr esta proeza de organizar mil receptores de olor diferentes en un mapa increíblemente preciso que es consistente entre los animales'. A diferencia de la visión o el oído, el olfato carecía de tal mapa a pesar de décadas de investigación desde que se identificaron los receptores en 1991. Los ratones tienen más de 20 millones de neuronas olfativas y más de 1,000 tipos de receptores, mucho más complejo que los tres tipos de la visión en color humana. Estos conocimientos podrían informar terapias para la pérdida del olfato, que afecta la seguridad, la nutrición y la salud mental. Datta enfatizó: 'No podemos arreglar el olfato sin entender cómo funciona a un nivel básico'. La financiación provino de los Institutos Nacionales de Salud y otras entidades.