Investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria han descubierto que el hipocampo, el centro de la memoria del cerebro, comienza su vida con una red de conexiones densa y aparentemente aleatoria, en lugar de ser una pizarra en blanco. Esta red se perfecciona mediante la poda, volviéndose más organizada y eficiente con el paso del tiempo. El hallazgo desafía el concepto tradicional de tabula rasa.
Un equipo dirigido por el profesor Peter Jonas en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA) estudió el desarrollo del circuito CA3 del hipocampo, crucial para el almacenamiento y la recuperación de la memoria. Examinaron cerebros de ratones en tres etapas: poco después del nacimiento (días 7-8), la adolescencia (días 18-25) y la edad adulta (días 45-50). Utilizando técnicas de patch-clamp, imágenes avanzadas y métodos láser, los científicos midieron las señales eléctricas y observaron la actividad neuronal con precisión. Sus hallazgos, publicados en Nature Communications, revelan que las redes CA3 tempranas son extremadamente densas y aleatorias, para luego simplificarse mediante una poda selectiva.Peter Jonas describió el resultado como sorprendente. “Intuitivamente, uno podría esperar que una red crezca y se vuelva más densa con el tiempo. Aquí, vemos lo contrario. Sigue lo que llamamos un modelo de poda: comienza lleno y luego se simplifica y optimiza”, afirmó. El profesor sugirió que esta conectividad exuberante inicial ayuda a las neuronas a integrar rápidamente las entradas sensoriales, como vistas, sonidos y olores, en recuerdos coherentes.Comenzar con una alta densidad evita los retrasos de construir conexiones desde cero, lo que podría dificultar la formación eficiente de la memoria si el cerebro realmente comenzara como una pizarra en blanco, o tabula rasa. En cambio, se asemeja a una tabula plena, una pizarra llena que se afila recortando los enlaces excesivos. El exalumno del ISTA Victor Vargas-Barroso llevó a cabo los experimentos principales, con los coautores Jake F. Watson, Andrea Navas-Olive y Alois Schlögl.La investigación subraya el equilibrio entre el cableado genético y la configuración ambiental en el desarrollo cerebral, ofreciendo nuevas perspectivas sobre cómo las experiencias forman recuerdos duraderos.