Un estudio de Criteria para Andess revela que el 57% de los chilenos bebe agua directamente de la llave, frente al 37% de hace dos años, con una confianza creciente en su calidad. La ciudadanía ha adoptado hábitos de cuidado como cerrar la llave al cepillarse los dientes y reducir el tiempo de ducha. Los desafíos ahora se centran en el tratamiento y saneamiento del agua.
El “Barómetro de la Crisis Hídrica”, realizado por Criteria para Andess, indica que la confianza en el agua de la llave ha aumentado significativamente en Chile. Hace dos años, solo el 37% de los encuestados la consumía directamente; ahora es el 57%. Esta tendencia refleja una norma social de cuidado del agua, adoptada sin coerción mediante información y sistemas funcionales, según Cristián Valdivieso, director de Criteria, autor del análisis en La Tercera. Los chilenos cierran la llave al lavarse los dientes, acortan duchas y evitan usos innecesarios. Sin embargo, más de la mitad admite eliminar residuos por el desagüe, lo que plantea nuevos retos. Valdivieso destaca que el foco debe pasar del consumo individual al sistema: captación, potabilización, tratamiento y saneamiento. Factores como el cambio climático, ciudades densas y hábitos de desarrollo generan presiones. Las responsabilidades se distribuyen: individuos deben considerar el impacto de sus desechos; empresas sanitarias, invertir en infraestructura resiliente y pedagogía; y el Estado, regular y fiscalizar. Chile destaca en la región por cambiar conductas voluntariamente, generando confianza que impulsa acciones.