Un estudio de Cochilco proyecta que el agua de mar alcanzará el 68% del consumo hídrico de la gran minería del cobre en Chile para 2034, subiendo desde el 41% en 2024. La demanda total de agua crecerá de 18,5 m³/s a 20,6 m³/s en ese período, mientras el uso de agua continental desciende.
La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) publicó el estudio “Proyección de la demanda de agua en la minería del cobre en Chile” para el período 2025-2034. Según el informe, la demanda de agua crecerá a una tasa anual promedio del 1%, alineada con el aumento esperado en la producción de cobre, expansión de operaciones y nuevos proyectos. En 2024, el consumo total fue de 18,5 m³/s, con 41% de agua de mar y 10,9 m³/s de agua continental; para 2034, alcanzará 20,6 m³/s, con 68% de mar y 6,7 m³/s continental, reflejando la escasez hídrica estructural en las zonas mineras. El crecimiento no será lineal: alza entre 2025-2027, baja en 2028-2030 y nuevo aumento desde 2031 por transición a minerales sulfuros, que demandan más agua. El bienio 2026-2027 marca un hito con proyectos como C20+ de Collahuasi, la planta del Distrito Norte de Codelco y Aconcagua. La Región de Antofagasta concentrará el 49% del consumo nacional hacia 2034, liderada por Tarapacá, Antofagasta y Atacama en uso de agua de mar. Patricia Gamboa, directora de estudios y políticas públicas de Cochilco, señaló: “La inversión se vuelve cada vez más viable desde una perspectiva estratégica, aunque sus costos siguen siendo significativamente superiores a los del abastecimiento con agua continental”. Los costos promedian US$4,45/m³ para desalación e impulsión, y US$1,87/m³ para impulsión directa, con la energía como factor clave. Ambientalmente, reduce presión continental pero genera riesgos en captación marina, descarga de salmuera y huella energética, recomendando planificación territorial integrada.