Los legisladores argentinos han aprobado cambios a la ley de protección de glaciares de 2010, abriendo áreas anteriormente restringidas a la minería de oro, cobre y otros minerales. La medida genera preocupación entre los científicos sobre el impacto en los suministros de agua que sustentan la producción de alimentos para cientos de millones de personas.
La enmienda a la Ley de Glaciares de Argentina fue aprobada el mes pasado en el Congreso Nacional, tras la aprobación del Senado en febrero. Se flexibilizan las restricciones que definían a los 16.000 glaciares de la nación como bienes públicos vitales para el agua dulce, la biodiversidad y el turismo.
Los glaciares abarcan 8.484 kilómetros cuadrados en la cordillera de los Andes. Depósitos de oro, cobre y molibdeno se encuentran debajo de algunos de ellos, pero no podían ser explotados bajo las reglas originales.
Andrés Folguera, profesor de geología en la Universidad de Buenos Aires, señaló que los minerales permanecen sin extraer porque amenazan los recursos hídricos protegidos o se encuentran en zonas de difícil acceso. Los críticos advierten que los cambios podrían afectar las fuentes de agua vinculadas al suministro mundial de alimentos para cerca de 400 millones de personas.