Los precios mundiales de los alimentos alcanzaron en marzo su nivel más alto desde septiembre, impulsados por el aumento de los costes energéticos vinculados al conflicto en Asia Occidental. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura advirtió que una guerra prolongada podría reducir la siembra y el rendimiento, afectando los suministros y los precios durante este año y en el futuro.
El índice de precios de los alimentos de la FAO subió en marzo, marcando su punto más alto desde septiembre, debido principalmente al aumento de los costes energéticos derivados del conflicto en Asia Occidental, que incluye tensiones descritas como la guerra entre Israel e Irán. Este incremento ha generado preocupación sobre los suministros mundiales de cereales y el mayor coste de los fertilizantes, factores clave de la inflación alimentaria. Funcionarios de la FAO advirtieron que, si el conflicto persiste, los agricultores podrían reducir la siembra, lo que llevaría a menores rendimientos en el futuro. Dichas interrupciones podrían tensar el suministro de alimentos a lo largo de este año y el siguiente, exacerbando las presiones sobre los precios en todo el mundo. La organización destacó la vulnerabilidad de los mercados alimentarios mundiales ante las tensiones geopolíticas en Asia Occidental, instando a prestar atención a estos riesgos en medio de las hostilidades en curso.