Las infecciones de sarampión en Estados Unidos alcanzaron su nivel más alto en más de tres décadas el año pasado, con 2.242 casos confirmados. Un brote en aumento en Carolina del Sur, que ha infectado a más de 600 personas desde octubre, amenaza con superar un incidente importante en el oeste de Texas. Este desarrollo señala otro año desafiante para la salud pública por delante.
En 2025, Estados Unidos registró 2.242 casos confirmados de sarampión, la cifra más alta en más de 30 años. Este aumento fue impulsado en gran medida por un grave brote en el oeste de Texas que comenzó en enero de ese año. Ahora, la atención se ha desplazado a Carolina del Sur, donde un brote creciente de sarampión ha afectado a más de 600 personas desde octubre. Cientos de personas más podrían haber estado expuestas, lo que genera preocupaciones sobre una mayor propagación. Los funcionarios de salud señalan que este incidente está en camino de superar la escala del evento en el oeste de Texas. La persistencia de estos brotes subraya los desafíos continuos en el control del sarampión. A pesar de los esfuerzos de vacunación, bolsillos de bajas tasas de inmunización siguen alimentando resurgimientos. Mientras los casos aumentan, los expertos advierten de que 2026 podría ver números similarly altos, tensionando los recursos de salud pública y motivando renovados llamados a campañas de vacunación. El contexto sobre el sarampión destaca su alta contagiosidad, con el virus propagándose por el aire y afectando potencialmente a comunidades no vacunadas. El brote en el oeste de Texas sirvió como un recordatorio crudo de las vulnerabilidades en ciertas regiones, mientras que la situación en Carolina del Sur amplifica esos riesgos a una escala potencialmente mayor. Los esfuerzos de monitoreo y respuesta siguen siendo críticos para frenar la propagación y proteger a las poblaciones vulnerables.