Sesenta hogares en la región de Okunoto en Japón, gravemente afectados por el terremoto de la Península de Noto de enero de 2024, han visto terminados sus beneficios de bienestar principalmente debido a ingresos por donaciones. Las oficinas locales de bienestar determinaron que estos hogares poseen activos que exceden el nivel necesario para cubrir los gastos mínimos de vida bajo el sistema de bienestar. La decisión ha provocado llamadas en contra de terminar los beneficios por esta razón, ya que los fondos donados son esenciales para las víctimas del terremoto que reconstruyen sus vidas.
El terremoto de magnitud 7.6 en la Península de Noto que azotó el 1 de enero de 2024 devastó la región de Okunoto en el centro de Japón, parte de la prefectura de Ishikawa. A finales de noviembre de 2025, los beneficios de bienestar para 60 hogares en esta área fueron terminados, con 36 en la ciudad de Wajima, 14 en la villa de Anamizu, ocho en la villa de Noto y dos en la ciudad de Suzu. Fuentes indicaron el domingo que la razón principal fue los ingresos por donaciones recibidas por las víctimas del terremoto.
Las oficinas locales de bienestar evaluaron que estos hogares tenían activos, incluidas las donaciones, que superaban el umbral requerido para calificar para los beneficios bajo el sistema que garantiza los gastos mínimos de vida. El terremoto dañó gravemente cuatro municipios de Okunoto, dejando a muchos residentes luchando por recuperarse.
Este fallo ha generado críticas, ya que las donaciones juegan un papel crucial en ayudar a las víctimas a reconstruir en medio de hogares destruidos y medios de vida perdidos. Han surgido llamadas instando a las autoridades a no finalizar el apoyo de bienestar por tales motivos, argumentando que socava el propósito del sistema de bienestar de ayudar a los vulnerables. Aunque las terminaciones buscan asegurar una distribución justa de los fondos públicos, destacan las tensiones entre las reglas de activos y las necesidades de recuperación tras desastres. Los responsables de políticas podrían necesitar revisar las directrices para acomodar mejor las circunstancias de los supervivientes del terremoto.