Un nuevo libro analiza el potencial de los hongos alucinógenos para tratar el trastorno obsesivo-compulsivo, a menudo llamado el trastorno de la duda.
El fragmento describe una escena en la ciudad de Nueva York donde Adam Strauss duda entre dos reproductores MP3 mientras sostiene el cable de sus auriculares. Se basa en la idea del TOC como incertidumbre y cuestiona si la psilocibina podría ayudar a reducir esa duda.