Científicos del Instituto Weizmann de Ciencias en Israel han modificado plantas de tabaco para producir cinco potentes compuestos psicodélicos que normalmente se encuentran en hongos, plantas y sapos. La técnica utiliza cambios genéticos temporales para crear una fuente sostenible para la investigación y posibles medicamentos. Los expertos señalan que esto podría simplificar la producción en comparación con la síntesis química o la recolección en la naturaleza.
Asaph Aharoni y sus colegas del Instituto Weizmann utilizaron agroinfiltración en plantas de Nicotiana benthamiana. Este método emplea una bacteria para introducir nueve genes de otros organismos, permitiendo que las plantas produzcan psilocina y psilocibina provenientes de hongos, DMT de diversas plantas, y bufotenina y 5-metoxi-DMT del sapo del río Colorado, Incilius alvarius. Los cambios son de corta duración, ya que el ADN extraño no se integra en el genoma de la planta. Aharoni señaló que las modificaciones permanentes y hereditarias son posibles, pero resultan complicadas debido al uso recreativo de estos compuestos. “Es un poco delicado si logramos que sea hereditario, ya que luego la gente pedirá semillas”, afirmó. Añadió que el enfoque podría extenderse a cultivos como el tomate, la patata o el maíz. Los investigadores sostienen que la producción basada en plantas en invernaderos sería más sencilla y sostenible que la síntesis química o la recolección de fuentes naturales amenazadas, en medio del creciente interés médico por los psicodélicos. Los fármacos derivados de plantas, conocidos como "pharming", tienen precedentes: Estados Unidos aprobó proteínas producidas en plantas en 2012, el maíz fue modificado con fines farmacéuticos en 2002 y plantas de tabaco sintetizaron cocaína en 2022 a razón de unos 400 nanogramos por miligramo de hoja seca. Rupert Fray, de la Universidad de Nottingham en el Reino Unido, calificó el hecho como un logro técnico. Alrededor del 25 por ciento de los medicamentos recetados provienen de plantas, destacó, señalando las oportunidades para las "biofábricas". “Si quieres entender algo, tienes que ser capaz de construirlo, así que demostrar que puedes fabricarlo en plantas de tabaco es útil”, dijo Fray. Los hallazgos aparecen en Science Advances.