Investigadores de la Universidad de Shandong han modificado la bacteria probiótica Escherichia coli Nissle 1917 para producir el fármaco anticancerígeno Romidepsina directamente en los tumores. En modelos de ratón con cáncer de mama, las bacterias modificadas se acumularon en los tumores y liberaron el fármaco. Los hallazgos se publicaron el 17 de marzo en PLOS Biology.
El tratamiento del cáncer enfrenta desafíos debido a la complejidad de la enfermedad, que afecta a millones de personas en todo el mundo cada año. Un estudio dirigido por Tianyu Jiang de la Universidad de Shandong en Qingdao, China, explora el uso de bacterias modificadas como sistemas de administración de fármacos dirigidos. El equipo modificó genéticamente la Escherichia coli Nissle 1917 (EcN), una cepa probiótica, para biosintetizar Romidepsina (FK228), un agente anticancerígeno aprobado por la FDA con propiedades eficaces contra los tumores. Introdujeron células de cáncer de mama en ratones para crear modelos tumorales y administraron las bacterias EcN modificadas. Los experimentos demostraron que la EcN colonizó los tumores tanto en entornos de laboratorio como en animales vivos, liberando la Romidepsina exactamente donde se necesitaba. Este enfoque combina la capacidad de las bacterias para localizar tumores con la actividad del fármaco para una terapia de doble acción. Los autores señalan: 'La cepa probiótica Escherichia coli Nissle 1917 (EcN), un posible miembro de las bacterias que se dirigen a los tumores, es muy prometedora para el tratamiento del cáncer. Al aprovechar la EcN modificada, podemos diseñar una terapia asistida por bacterias y dirigida a los tumores para la biosíntesis y administración dirigida de agentes anticancerígenos de molécula pequeña'. Además, indican: 'La colonización tumoral de la Escherichia coli Nissle 1917 tiene un efecto sinérgico con la actividad anticancerígena de la Romidepsina para formar una terapia contra el cáncer de doble acción'. La investigación, detallada en PLOS Biology (2026; 24(3): e3003657), sienta las bases para futuras terapias mediadas por bacterias, pero no se ha probado en humanos. Se requieren estudios adicionales para evaluar los efectos secundarios y la eliminación segura de las bacterias.