Las bacterias de la piel podrían prevenir la congelación mediante una crema probiótica

Los científicos han modificado genéticamente Cutibacterium acnes, una bacteria común de la piel, para que produzca más calor y detecte los cambios de temperatura. Esto podría dar lugar a una crema probiótica contra la congelación y la hipotermia en condiciones extremas. La investigación se presentó en una conferencia en el Reino Unido.

Guillermo Nevot Sánchez, de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y sus colegas utilizaron CRISPR para manipular Cutibacterium acnes, uno de los microbios más abundantes en la piel sana. Alteraron los niveles de la proteína arcC, implicada en la generación de energía, lo que permitió a la bacteria producir el doble de calor de lo normal. En otra modificación, el equipo ajustó los genes sensibles al calor para que los microbios detectaran temperaturas superiores a 32 °C (90 °F) y lo señalaran con fluorescencia. Según Nevot Sánchez, estos cambios constituyen la primera prueba de concepto de ingeniería de bacterias de la piel para generar calor en respuesta a cambios de temperatura. Los resultados se presentaron el 12 de marzo en la conferencia sobre biología sintética para la salud y la sostenibilidad celebrada en Hinxton (Reino Unido). Los investigadores pretenden combinar ambas capacidades en una cepa y adaptarla para que detecte las peligrosas gotas de frío. Experimentos inéditos demuestran que la bacteria sobrevive mezclada en una crema. Nevot Sánchez imagina una crema probiótica aplicada antes de entrar en zonas frías, como las excursiones, para prevenir la hipotermia, o para personas en climas duros sin calefacción. Harris Wang, de la Universidad de Columbia, que no participó en el proyecto, lo calificó de "trabajo muy creativo" y dijo que podría marcar la diferencia a la hora de evitar congelaciones. Destacó las aplicaciones para el calor invernal, las expediciones y el buceo en aguas profundas. Los siguientes pasos incluyen pruebas de laboratorio en muestras de piel humana y ratones, ensayos en humanos y el desarrollo de una forma de desactivar las bacterias, como una segunda crema, para evitar efectos secundarios como el sobrecalentamiento.

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