La expiración del Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New Start) entre EE.UU. y Rusia podría desencadenar una carrera armamentística a tres bandas con Pekín, Washington y Moscú, advierten analistas. China ha reiterado su negativa a participar en conversaciones trilaterales de desarme nuclear con EE.UU. y Rusia, citando disparidades en los arsenales nucleares. Pekín espera que EE.UU. responda positivamente a las sugerencias de Rusia para salvaguardar la estabilidad estratégica global.
El Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New Start) entre EE.UU. y Rusia está a punto de expirar, lo que marca una ruptura significativa en más de cinco décadas de control bilateral de armas nucleares. Sin una acción de última hora, el mundo estará por primera vez en décadas sin un tratado que limite los despliegues nucleares de Estados Unidos y Rusia, que juntos representan alrededor del 90% de las armas nucleares del mundo. «China ha tomado nota de las sugerencias constructivas presentadas previamente por Rusia sobre los arreglos posteriores al Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New Start) y espera que Estados Unidos responda positivamente para salvaguardar verdaderamente la estabilidad estratégica global», dijo el martes el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian. Pekín también reiteró su negativa a unirse a negociaciones trilaterales de desarme nuclear con Washington y Moscú, a pesar de las repetidas llamadas del presidente de EE.UU., Donald Trump, a tales conversaciones. China citó la disparidad en los tamaños de los arsenales nucleares como razón de su rechazo. Los analistas advierten que la expiración de New Start podría desencadenar un círculo vicioso y una carrera armamentística a tres bandas entre Pekín, Washington y Moscú. Este desarrollo pone de relieve las vulnerabilidades en la estabilidad nuclear global, involucrando términos clave como armas nucleares, ojivas nucleares, ICBMs y disuasión estratégica.