Hoy se conmemora el quinto aniversario de la entrada en vigor del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, un acuerdo legalmente vinculante que busca eliminar por completo estas armas de destrucción masiva. A pesar del boicot de potencias nucleares como Estados Unidos, el tratado representa un avance hacia el desarme global. Cuba, pionera en su ratificación, reafirma su compromiso con un mundo sin amenazas nucleares.
La humanidad enfrenta una amenaza constante de autodestrucción, y numerosos esfuerzos han intentado regular las armas capaces de erradicar la vida en la Tierra. El Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares entró en vigor el 22 de enero de 2021, tras la ratificación número 50 por parte de Honduras el 24 de octubre de 2020. Este pacto prohíbe el desarrollo, pruebas, producción y otras formas de adquisición de armas nucleares, permitiendo incluso a los países poseedores unirse y destruir sus arsenales.
Las negociaciones del tratado ocurrieron en 2017, pero fueron boicoteadas por Estados Unidos y rechazadas por las naciones con armamento nuclear. A pesar de esto, el acuerdo marca un paso significativo hacia la eliminación total de estas armas, que según datos de las Naciones Unidas suman alrededor de 12.241 en el mundo actual. Cuba, demostrando su adhesión al desarme general y completo, fue el quinto país en ratificarlo, destacando su posición ética contra estas armas.
El tratado no solo las declara ilegales, sino también inhumanas, inmorales e indefendibles desde el punto de vista ético. Aunque enfrenta oposición de las potencias atómicas, representa un llamado internacional a la paz y la seguridad colectiva, recordando la necesidad de un mundo libre de la sombra nuclear.