El Ministerio de Sanidad de Francia anunció el viernes la transferencia de varias misiones de Santé publique France a la administración central, lo que ha suscitado emoción, ira y preocupación en la agencia. La reestructuración busca aumentar la reactividad ante las crisis sanitarias y aclarar los mensajes públicos. La agencia, pivotal durante la pandemia de Covid-19, verá recentrada en el ministerio la gestión de sus reservas estratégicas y sus campañas de comunicación.
Santé publique France (SPF), reconocida por sus actualizaciones epidemiológicas durante la pandemia de Covid-19 y ahora sobre la gripe, afronta una reestructuración anunciada el 30 de enero por el gabinete de la ministra de Sanidad Stéphanie Rist. Decidida de forma interministerial y aprobada por Matignon, esta «reorientación estratégica» traslada dos misiones clave al ministerio en avenue de Ségur. Primero, la gestión de las reservas estratégicas y la reserva sanitaria pasará a la autoridad directa del ministerio. El entorno de la ministra afirma que esto permitirá «ganar reactividad y eficiencia en la gestión de crisis sanitarias». El ministerio dispone ahora de un centro de crisis que faltaba durante el Covid-19, lo que respalda el cambio. Segundo, las campañas nacionales de comunicación sanitaria se trasladan al ministerio y a la Caisse nationale d'assurance-maladie. Esto encaja en una reforma más amplia de la comunicación estatal, con el fin de ofrecer a los ciudadanos «mensajes más claros, más identificables y mejor coordinados». Los anuncios han provocado fuertes reacciones internas en la agencia, entre ellas «emoción», «ira» y «preocupación». Aunque las razones oficiales destacan la eficiencia, plantean dudas sobre el futuro de la autonomía de SPF ante las necesidades continuas de vigilancia sanitaria.