Un estudio de la Universidad de Bonn demuestra que las esponjas de cocina desprenden microplásticos durante su uso habitual. Las emisiones varían según el tipo de esponja, pero el consumo de agua es el factor que genera el mayor impacto medioambiental en el lavado de platos a mano.
Los investigadores probaron tres tipos de esponjas en hogares de Alemania y Norteamérica, así como con un dispositivo de laboratorio llamado SpongeBot. Todas las esponjas perdieron material, liberando entre 0,68 y 4,21 gramos de microplásticos por persona al año. Las esponjas con menor contenido plástico desprendieron menos partículas.