Una nueva investigación de la Universidad de Notre Dame muestra cómo los productos químicos PFAS se desplazan a través del ecosistema de los Grandes Lagos y llegan hasta las personas. El estudio, revisado por pares y publicado esta primavera, analizó 42 años de datos provenientes de casi 2.500 muestras de toda la red trófica.
Los investigadores combinaron estudios sobre algas, peces, aves y otros organismos para rastrear seis compuestos comunes de PFAS. Los niveles de PFOS disminuyeron drásticamente en los lagos Erie y Ontario después de que las industrias eliminaran voluntariamente el producto químico a principios de la década de 2000. No se observó una caída similar en los lagos superiores, que son más grandes y donde el agua permanece durante décadas más.
Gary Lamberti, profesor de ciencias acuáticas en Notre Dame y coautor del estudio, señaló que la propia red alimentaria transfiere los productos químicos entre los organismos. El estudio confirmó que las concentraciones aumentan en los niveles tróficos superiores, siendo los depredadores como el salmón y las águilas los que presentan las cantidades más elevadas.
Las autoridades estatales de Michigan y otros lugares ya emiten directrices sobre el consumo de pescado debido a los riesgos de los PFAS. Katherine Manz, de la Universidad de Michigan, destacó que contar con mejores datos sobre los niveles en la red alimentaria puede mejorar las recomendaciones de salud pública.
Lamberti añadió que eliminar estos productos químicos de la producción permite que las redes alimentarias los depuren con el paso del tiempo, lo que ofrece una vía para la gestión futura.