La Agencia de Protección Ambiental (EPA) está tomando medidas para transferir la supervisión de los estanques de cenizas de carbón tóxicas a los reguladores estatales bajo la administración Trump. El cambio ampliaría una autoridad que ya poseen cinco estados y potencialmente debilitaría las protecciones federales establecidas en 2015. Los críticos advierten que la reducción de la financiación estatal podría dejar a las comunidades vulnerables a la contaminación de las aguas subterráneas.
Grandes lagunas sin revestimiento llenas de cenizas de carbón se encuentran a lo largo de los ríos en Georgia y otros estados, lo que permite que metales pesados como el arsénico y el mercurio se filtren en las aguas subterráneas. Las normas de la era de Obama exigían la vigilancia y la limpieza, pero las lagunas legales dejaron muchos sitios inactivos sin regulación. En abril, la EPA propuso eximir a las áreas de eliminación más antiguas y dar a los estados mayor flexibilidad en los planes de vigilancia.