La Asamblea de Madrid ha aprobado la elevación del centro IE a universidad completa, convirtiéndola en la decimocuarta privada de la región. Esta medida amplía la oferta académica del IE, que ya operaba como centro adscrito. Con ello, España suma 48 universidades privadas frente a 50 públicas.
La Comunidad de Madrid ha dado luz verde a la transformación del Centro de Estudios Superiores IE en IE Universidad Madrid, un cambio que eleva su estatus de centro adscrito a universidad independiente. Esta aprobación, impulsada por el PP y Vox con abstención del PSOE y oposición de Más Madrid, se tramitó de forma acelerada: el Consejo de Gobierno la respaldó el 12 de noviembre y, tras una lectura única solicitada por el PP, se ratificó en menos de un mes.
El nuevo estatus exige al IE cumplir con requisitos mínimos, como ofrecer al menos diez títulos de grado, seis de máster y tres de doctorado en tres ramas de conocimiento diferentes. Inicialmente centrado en administración de empresas y derecho, el centro planea diversificarse hacia arquitectura, diseño, ciencias, tecnología y relaciones internacionales, con énfasis en áreas STEM. Además, prevé un plan para potenciar la investigación en emprendimiento, finanzas, economía, políticas públicas e internacionales.
Madrid lidera en España con 14 universidades privadas frente a seis públicas, y esta es la tercera aprobación reciente en la región, tras el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid adscrito a la Complutense y un centro de la Universidad Católica de Murcia en Torrejón. A nivel nacional, las privadas superan ya en alumnos de máster a las públicas, y se esperan más creaciones en comunidades como Extremadura. Sin embargo, el estado no ha abierto una universidad pública desde 1998, con la Politécnica de Cartagena como última.
El informe de la Conferencia General de Política Universitaria fue favorable pero condicionado y no vinculante, ya que el trámite inició antes de las nuevas normas que exigen evaluación por agencias de calidad independientes. Esta expansión contrasta con la financiación insuficiente de las públicas madrileñas: la Rey Juan Carlos es la peor dotada del país, y la Complutense ha perdido 140 millones de euros en dos años, recurriendo a un crédito regional para operar.