Un grupo de científicos ha identificado una fina capa de arcilla resbaladiza bajo la fosa de Japón que permitió que el terremoto de 2011 se fracturara hasta llegar al lecho marino. El descubrimiento explica el desplazamiento masivo del fondo oceánico que generó el devastador tsunami. Los investigadores llegaron a esta conclusión mediante una perforación oceánica profunda que batió récords.
Un equipo dirigido por Christine Regalla, de la Universidad del Norte de Arizona, recuperó muestras de sedimentos a unos 26,000 pies (aproximadamente 7,900 metros) bajo la superficie del océano. La expedición, realizada a bordo del buque de investigación Chikyu, fue reconocida por los Guinness World Records como el proyecto de perforación oceánica científica más profundo completado hasta la fecha.
Las muestras revelaron una capa de 100 pies (unos 30 metros) de espesor de arcilla pelágica blanda intercalada entre rocas más resistentes. Esta capa débil concentró la ruptura de la falla a lo largo de un camino estrecho durante el terremoto de magnitud 9.1, permitiendo que el lecho marino se desplazara entre 130 y 200 pies (unos 40 a 60 metros).
"Eso equivale a que toda el área entre Los Ángeles y San Francisco se moviera entre 130 y 200 pies en solo seis minutos", señaló Regalla. El coautor Patrick Fulton, de la Universidad de Cornell, destacó que la estratificación geológica en la fosa predetermina dónde se forma la falla.
El estudio, publicado en Science, sugiere que la capa de arcilla se extiende a lo largo de cientos de millas y podría hacer que la región sea más propensa a eventos de deslizamiento superficial. Los investigadores afirman que los hallazgos podrían ayudar a mejorar los pronósticos y la preparación ante futuros terremotos y tsunamis.