Investigadores de la ETH de Zúrich han desarrollado perlas biodegradables a partir de residuos de la producción de productos lácteos y tofu que capturan dióxido de carbono del aire de forma más eficiente que muchos métodos existentes. El material a base de proteínas libera el gas a temperatura ambiente con un consumo mínimo de energía.
Las perlas se fabrican extrayendo proteínas de subproductos del suero y del tofu, convirtiéndolas en fibrillas amiloides y combinándolas con hidróxido de potasio. En pruebas de laboratorio, un gramo del material capturó 97 miligramos de CO2 del aire ambiente, superando a las tecnologías convencionales de captura directa del aire entre un 10 y un 50 por ciento.
El proceso utiliza una simple pulverización de ácido y base suaves a temperatura ambiente para liberar el CO2 capturado, evitando las altas temperaturas y las demandas energéticas de los sistemas tradicionales. Las perlas permanecieron estables durante 30 ciclos de captura y liberación.
El investigador principal, Raffaele Mezzenga, señaló que el enfoque depende de residuos ampliamente disponibles y requiere poca energía, lo que podría hacerlo sustancialmente más barato que los métodos actuales. El equipo aún no ha calculado los costes exactos por tonelada de CO2 eliminado.
El material es no tóxico y biodegradable, lo que permite reutilizarlo como fertilizante o biocombustible una vez que su capacidad de captura disminuye después de varios miles de ciclos. Se necesitan más pruebas para evaluar el rendimiento a escala industrial.