Una nueva investigación muestra que un segundo embarazo altera el cerebro de forma distinta al primero, con efectos marcados en las redes de atención y sensoriales. Los hallazgos provienen de un estudio de 110 mujeres seguidas mediante escáneres cerebrales repetidos en el Amsterdam UMC. Los investigadores señalan que el trabajo podría mejorar la comprensión de la salud mental materna.
Un equipo dirigido por Elseline Hoekzema realizó un seguimiento a mujeres que esperaban su primer o segundo hijo, junto con un grupo de control sin hijos. Los escáneres revelaron que los primeros embarazos afectaban principalmente a la red neuronal por defecto (Default Mode Network), que se encarga de la autorreflexión y el pensamiento social. Los segundos embarazos produjeron cambios menores en esa red, pero modificaciones más fuertes en áreas vinculadas a la atención y las respuestas sensoriales. Milou Straathof, quien analizó los datos, señaló que estos patrones pueden ayudar a las madres a gestionar el cuidado de varios hijos. El estudio también vinculó los cambios cerebrales con el vínculo materno, encontrando una conexión más fuerte después del primer embarazo. Las asociaciones con la depresión periparto aparecieron en ambos grupos, aunque el momento de aparición fue distinto. Hoekzema, directora del Pregnancy Brain Lab, afirmó que los resultados demuestran que cada embarazo deja su propia huella. Añadió que este conocimiento podría ayudar a reconocer y tratar los desafíos de salud mental en las madres.