Un extenso estudio que combina imágenes cerebrales humanas con datos de modelos de ratones genéticamente modificados ha identificado dos patrones recurrentes de conectividad cerebral en el autismo —uno caracterizado por una conectividad mayor de lo habitual y otro por una conectividad menor—, cada uno vinculado a diferentes vías biológicas, según informan los investigadores.
Un equipo de investigación internacional coordinado por el Istituto Italiano di Tecnologia (IIT) en Rovereto, Italia, y el Child Mind Institute en Nueva York, analizó datos de resonancia magnética funcional de 940 niños y adultos jóvenes diagnosticados con autismo y los comparó con escáneres de 1.036 individuos neurotípicos. Utilizando evidencias de 20 modelos de ratones genéticamente modificados como referencia biológica, los investigadores reportaron dos patrones de conectividad reproducibles en los datos humanos: un subtipo de hipoconectividad, marcado por una comunicación reducida entre las regiones cerebrales, y un subtipo de hiperconectividad, marcado por una mayor comunicación. En los análisis que vinculan estos patrones con vías moleculares, el subtipo de hipoconectividad se asoció con un enriquecimiento de procesos relacionados con las sinapsis, mientras que el subtipo de hiperconectividad mostró un enriquecimiento de vías relacionadas con el sistema inmunitario. En el conjunto de datos humanos agregado, los dos subtipos juntos representaron aproximadamente una cuarta parte de los casos de autismo examinados (25,1%), con 74 individuos asignados al subtipo de hipoconectividad y 162 al de hiperconectividad.