Un amplio estudio danés ha descubierto que la ampliación de los criterios de diagnóstico explica gran parte del fuerte incremento en los diagnósticos de autismo y TDAH en las últimas décadas. Los investigadores examinaron datos genéticos de 140.000 personas y concluyeron que no hay pruebas de un sobrediagnóstico.
La investigación, publicada en JAMA Psychiatry, analizó las puntuaciones de riesgo poligénico de 37.000 individuos diagnosticados con autismo o TDAH entre 1994 y 2016. Aquellos diagnosticados más recientemente mostraron puntuaciones de riesgo genético significativamente más bajas que los grupos anteriores, lo que indica que ahora se están identificando casos más leves.
Sonja LaBianca, del Hospital Universitario de Copenhague, señaló que los hallazgos apuntan a un umbral diagnóstico más bajo en lugar de cambios ambientales o un sobrediagnóstico. Incluso los individuos de menor riesgo seguían portando más variantes que los controles neurotípicos.
El estudio también descartó como factor principal el cambio desde otros diagnósticos de salud mental. Tinca Polderman, de la Vrije Universiteit Amsterdam, señaló que la genética por sí sola no puede separarse completamente de las influencias ambientales.
Los diagnósticos de ambas condiciones se han multiplicado hasta por diez en todo el mundo en los últimos 20 años, especialmente entre niñas y adultos.