Investigadores han identificado patrones de conectividad cerebral vinculados a la gravedad de los síntomas del autismo en niños diagnosticados con autismo o TDAH. Los hallazgos, derivados de un estudio dirigido por el Child Mind Institute, sugieren mecanismos biológicos compartidos entre estas condiciones, independientemente del diagnóstico formal. Estos patrones coinciden con la actividad genética implicada en el desarrollo neuronal.
Un equipo dirigido por Adriana Di Martino, directora fundadora del Centro de Autismo del Child Mind Institute, analizó escáneres de resonancia magnética funcional en estado de reposo de 166 niños verbales de entre 6 y 12 años. Los niños tenían diagnósticos de trastorno del espectro autista o trastorno por déficit de atención e hiperactividad sin autismo. El estudio reveló que aquellos con síntomas de autismo más pronunciados presentaban conexiones inusualmente fuertes entre las redes cerebrales frontoparietal y de modo predeterminado, las cuales apoyan el pensamiento social y la función ejecutiva. En el desarrollo típico, dichas conexiones se debilitan con el tiempo para permitir la especialización cerebral, pero esto no ocurrió de manera similar en estos niños con rasgos autistas marcados; el patrón se mantuvo en ambos grupos de diagnóstico, según lo publicado en Molecular Psychiatry. Los investigadores vincularon estas diferencias de conectividad con regiones de expresión génica asociadas al desarrollo neuronal, genes previamente relacionados tanto con el autismo como con el TDAH. Di Martino señaló: 'Vemos en la clínica que algunos niños con TDAH comparten síntomas cualitativamente similares a los observados en el autismo, incluso si no cumplen plenamente los criterios diagnósticos del TEA'. Añadió que centrarse en los patrones compartidos de expresión cerebral y genética apunta a una base biológica común, ofreciendo una visión dimensional más matizada de las condiciones del neurodesarrollo. Para conectar la neuroimagen con la genética, el equipo empleó un método integrador que combina resonancia magnética avanzada con análisis transcriptómico espacial computacional. Los resultados respaldan modelos dimensionales sobre categorías estrictas para el estudio de estos trastornos y podrían ayudar a identificar biomarcadores para un mejor reconocimiento y tratamiento. Iniciativas como la Healthy Brain Network del Child Mind Institute proporcionan datos de apoyo a través de imágenes y evaluaciones a gran escala.