Durante décadas, el diagnóstico de la diabetes ha dependido de que los niveles de azúcar en sangre superen un umbral determinado. Actualmente, los investigadores temen que este método pase por alto a millones de personas que ya están desarrollando la enfermedad. Se están desarrollando mejores herramientas de detección para solucionar estas deficiencias.
Los médicos han confiado durante mucho tiempo en los niveles de glucosa en sangre para identificar el riesgo de diabetes. El enfoque funciona para muchas personas, pero resulta insuficiente en determinados sectores de la población donde la enfermedad progresa sin picos claros de azúcar en sangre.