Un nuevo estudio sugiere que la erupción del volcán Parker en Filipinas en 1640 pudo haber contribuido a la caída de la dinastía Ming en China.
Un artículo publicado en la edición de abril de la revista científica Climate of the Past propone esta perspectiva. Fue redactado por Richard Warren, del Instituto de Historia de la Universidad de Berna, en Suiza.
El estudio señala que la erupción, ocurrida a unos 3850 km de Pekín, pudo haber provocado cambios en la temperatura y las precipitaciones, aumentando el riesgo de sequías, inundaciones y malas cosechas que agravaron la inestabilidad social.
Los relatos convencionales han atribuido el colapso Ming a la dictadura de los eunucos, al faccionalismo entre los funcionarios, a las revueltas campesinas y al ascenso de los manchúes. La investigación sugiere añadir la catástrofe natural a este debate.