Una zona de enfriamiento oceánico al sureste de Groenlandia, conocida como "mancha fría" (cold blob), se debe probablemente a una ralentización de la Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés), según una nueva investigación. Estos hallazgos aumentan la preocupación sobre posibles impactos climáticos futuros en Europa y otras regiones, aunque los científicos siguen divididos sobre las causas exactas.
Durante los últimos 150 años, una zona al sureste de Groenlandia se ha enfriado hasta 1°C, mientras que el resto del planeta se ha calentado. Investigadores dirigidos por Stefan Rahmstorf, del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam, utilizaron reanálisis climáticos basados en datos de satélites, boyas y barcos para examinar el fenómeno. Su análisis mostró una reducción en la pérdida de calor desde la superficie oceánica desde 1955 y un enfriamiento que se extiende hasta 1000 metros de profundidad. Esto indica que la AMOC transporta menos calor hacia el norte, en lugar de que factores atmosféricos como los vientos o las nubes sean los principales motores. Otros estudios han llegado a conclusiones diferentes. Un análisis de 2022 realizado por Chengfei He atribuyó el enfriamiento principalmente a un desplazamiento hacia el norte de la corriente en chorro, mientras que un estudio de 2021 encontró que unos vientos más fuertes explicaban la mayor parte del efecto. Rahmstorf afirmó que los vientos y las nubes solo explican una pequeña fracción de la mancha fría. La investigación plantea la posibilidad de que el giro subpolar cercano pueda superar un punto de inflexión tan pronto como en la década de 2040, lo que podría enfriar partes de Europa occidental más rápidamente que un colapso total de la AMOC. Los expertos señalan que, debido a la limitación de los datos, todavía no se pueden descartar explicaciones alternativas.