Un importante sistema de corrientes del océano Atlántico, que regula el clima global, lleva casi 20 años ralentizándose. Una nueva investigación aporta pruebas directas de este declive en una amplia zona del Atlántico Norte.
Científicos de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y de la Tierra de la Universidad de Miami dirigieron el estudio. Analizaron datos de cuatro redes de monitoreo en el lecho marino que se extienden desde los trópicos hasta las latitudes medias. Los instrumentos midieron la presión, la temperatura y las corrientes para rastrear los flujos oceánicos profundos por debajo de los 1,000 metros.