La Organización Meteorológica Mundial ha añadido el desequilibrio energético de la Tierra como un nuevo indicador clave en su último informe sobre el clima, destacando cómo los océanos absorben la mayor parte del exceso de calor. Esta medida subraya la tendencia de calentamiento constante a pesar de las fluctuaciones anuales de temperatura. El informe advierte sobre las repercusiones en los sistemas alimentarios derivadas del calentamiento de los océanos y el aumento del nivel del mar.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó el domingo su último informe, en el que realiza un seguimiento de indicadores climáticos esenciales como el dióxido de carbono atmosférico y las temperaturas globales. Por primera vez, incorporó el desequilibrio energético de la Tierra (EEI, por sus siglas en inglés), definido como la diferencia entre la energía solar absorbida por el planeta y la energía irradiada de vuelta al espacio. John Kennedy, autor principal y coordinador científico, afirmó que el EEI representa 'fundamentalmente lo que es el cambio climático'. Añadió: 'Mientras exista ese desequilibrio energético, la Tierra seguirá calentándose, el hielo continuará derritiéndose y el nivel del mar seguirá subiendo'. Kennedy señaló que las variaciones de la temperatura del aire provocadas por El Niño y La Niña pueden ocultar las tendencias de calentamiento a largo plazo que se observan únicamente a través de las temperaturas en la superficie. El EEI proporciona contexto a otros indicadores como el aumento del nivel del mar y el deshielo de los glaciares. El informe revela que los océanos absorben el 91 por ciento del exceso de energía acumulado desde la década de 1960 debido al efecto de los gases de efecto invernadero, registrándose récords en cada uno de los últimos nueve años. Esta acumulación de calor en los océanos amenaza la producción de alimentos mediante el blanqueamiento de corales, la pérdida de hábitats, la reducción de las capturas de peces, la erosión costera provocada por el aumento del nivel del mar y las inundaciones causadas por el deshielo de glaciares que perturban la agricultura. Jennifer Jacquet, profesora de la Universidad de Miami, elogió el enfoque de la OMM en los océanos, calificándolos de 'esponjas de carbono' con límites que han enmascarado el progreso climático. Citó un incidente ocurrido en 2016 en Chile, donde salmones del Atlántico de piscifactoría murieron durante una floración de algas en medio de una ola de calor marina. Jacquet observó que el calentamiento empuja a los peces salvajes hacia las regiones polares, perjudicando a los pescadores ecuatoriales y aumentando la inseguridad alimentaria. 'Los océanos están llegando al límite de lo que pueden hacer para ayudar a compensar los cambios antropogénicos', señaló.