Un nuevo análisis ha revelado que los aparentes aumentos en la cobertura de nieve otoñal del hemisferio norte eran una ilusión causada por mejoras en la tecnología satelital. En realidad, la cobertura de nieve ha estado disminuyendo en unos 500.000 kilómetros cuadrados por década. Este hallazgo corrige datos de larga data de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EE.UU. y destaca el papel de la nieve en los mecanismos de retroalimentación climática.
Durante décadas, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático ha dependido de registros climáticos, incluidas las mediciones de la NOAA de la cobertura de nieve otoñal en el hemisferio norte desde la década de 1960, para informar las políticas sobre el calentamiento global. Estos registros inicialmente sugerían un aumento de unos 1,5 millones de kilómetros cuadrados por década en la extensión de nieve, una tendencia inesperada en medio de temperaturas en aumento. nnSin embargo, investigadores dirigidos por Aleksandra Elias Chereque, estudiante de doctorado en el Departamento de Física de la Universidad de Toronto, reexaminaron los datos y encontraron lo contrario. Su estudio, publicado en Science Advances, atribuye el crecimiento percibido a instrumentos satelitales que evolucionaron y se volvieron más capaces de detectar capas delgadas de nieve con el tiempo. «Es como si las 'gafas' del satélite se fueran haciendo cada vez mejores durante ese período», explicó Elias Chereque. «Parece que hay más nieve ahora que antes, pero solo es porque el satélite seguía obteniendo mejores 'recetas para sus gafas'.» nnLa cobertura de nieve es crucial para regular la temperatura de la Tierra, ya que refleja cerca del 80 por ciento de la energía solar entrante, en comparación con menos del 50 por ciento del suelo desnudo o la vegetación. Su disminución activa el efecto albedo-nieve, en el que la reflectividad reducida provoca una mayor absorción de calor y un deshielo adicional, contribuyendo a la amplificación ártica. Elias Chereque señaló: «La cobertura de nieve es importante porque es un mecanismo de retroalimentación climática positivo». El análisis revisado confirma la pérdida de nieve durante todo el año debido al calentamiento inducido por el ser humano, lo que mejora la comprensión de los modelos climáticos y las proyecciones futuras. Los coautores incluyen a Paul Kushner, de la Universidad de Toronto, e investigadores de Environment and Climate Change Canada.