Investigadores han identificado una segunda línea de simetría que divide a la Tierra en mitades con igual reflectividad a lo largo de los meridianos 27° este y 153° oeste. El hallazgo, basado en 25 años de datos satelitales, revela un equilibrio inesperado en el albedo de cielo despejado, la reflectividad de las nubes y la cobertura oceánica libre de hielo. Esto podría estar relacionado con la oscilación del sur de El Niño y afectar futuros planes de geoingeniería.
Un equipo dirigido por Jianhao Zhang, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, descubrió la división este-oeste tras analizar registros satelitales. La simetría se ha mantenido estable durante todo el periodo de observación a pesar de los cambios interanuales vinculados a las fases de ENOS. Zhang señaló que el triple equilibrio en la distribución tierra-océano, la reflexión de cielo despejado y la reflexión de cielo nublado hace que sea poco probable que el patrón sea aleatorio. Øivind Hodnebrog, del Centro para la Investigación Climática Internacional, coincidió en que la característica parece robusta y potencialmente vinculada a una gran variabilidad climática. Martin Jucker, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, advirtió que aún podría resultar ser una coincidencia dada la circulación atmosférica global. Zhang añadió que es necesario comprender mejor las respuestas de las nubes y la circulación antes de evaluar los impactos de la geoingeniería. A diferencia de la simetría de albedo norte-sur, que muestra signos de debilitamiento, la línea este-oeste permanece estable en los modelos actuales.