La misión Chang'e-6 de China trajo suelo lunar que demuestra que las partículas del viento solar alcanzaron mayores profundidades en la cara oculta de la Luna que en la cara visible. La diferencia se debe a la magnetosfera de la Tierra, que ralentiza las partículas entrantes que golpean la cara visible.
Investigadores del Instituto de Geología y Geofísica de la Academia China de las Ciencias analizaron 1,935 gramos de regolito recolectado de la cuenca Aitken-Polo Sur. Midieron gases nobles, incluidos el neón, el criptón y el xenón, y encontraron claras diferencias isotópicas y de profundidad en comparación con muestras anteriores de la cara visible.
El material de la Chang'e-6 mostró una relación de isótopos de neón de 20Ne/22Ne de 11.34 ± 0.22. Este valor indica un fraccionamiento más fuerte causado por partículas de mayor energía. Los experimentos de calentamiento gradual liberaron xenón principalmente a altas temperaturas, lo que confirma una implantación más profunda en la cara oculta.
La magnetosfera de la Tierra crea este contraste. Cuando la Luna atraviesa la magnetofunda, la velocidad del viento solar cae de aproximadamente 400 km/s a 200 km/s. Este flujo más lento afecta solo a la cara visible, que apunta hacia la Tierra. La cara oculta permanece expuesta al viento sin perturbaciones.
El equipo estima que alrededor del 25 por ciento del viento solar registrado en el sitio de la cara visible de la Chang'e-5 llegó a velocidad reducida. No aparece ningún efecto similar en los datos de la Chang'e-6. Los hallazgos se publicaron en Nature Geoscience.