La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos reabrió el espacio aéreo del Aeropuerto Internacional de El Paso tras un cierre temporal de 10 días anunciado por razones de seguridad. Funcionarios estadounidenses atribuyeron inicialmente la medida a drones de cárteles mexicanos, pero reportes indican que se trató de una falla de comunicación entre agencias federales. La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum negó tener información sobre drones de cárteles en la frontera.
El martes 10 de febrero de 2026, la FAA anunció el cierre del espacio aéreo en el Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, desde las 23:30 horas hasta el 20 de febrero a la misma hora, citando “razones especiales de seguridad”. La restricción afectaba un radio de 16 kilómetros alrededor de la ciudad, incluyendo la comunidad de Santa Teresa en Nuevo México, pero no impactaba vuelos por encima de los 5.500 metros de altitud. El aeropuerto, que sirve al oeste de Texas y este de Nuevo México y registró 3.5 millones de pasajeros hasta noviembre de 2025, indicó que la orden se emitió con poca antelación.
Inicialmente, Sean Duffy, secretario del Departamento de Transporte, atribuyó el cierre a “una incursión de un cártel con drones”, afirmando que la amenaza fue neutralizada y no representaba riesgo para vuelos comerciales. Pam Bondi, fiscal general, respaldó esta versión durante una comparecencia en el Congreso, comentando: “Los drones de carteles están siendo atrapados por nuestro Ejército, eso es lo que todos deberíamos cuidar ahora mismo: proteger Estados Unidos”.
Sin embargo, fuentes citadas por la agencia AP contradicen esta narrativa, señalando que el cierre surgió de planes del Pentágono para probar un láser antidrones contra aquellos usados por cárteles mexicanos, lo que generó fricción con la FAA por preocupaciones de seguridad aérea comercial. Una reunión para coordinar estaba programada para finales de mes, pero el Pentágono procedió, llevando al cierre. En un incidente reciente, tecnología derribó lo que parecían drones extranjeros, pero resultó ser un globo de fiesta. Durante la audiencia de Bondi, se aclaró que no hubo relación con drones de cárteles mexicanos, sino una falta de comunicación entre la FAA y el Pentágono; Bondi no refutó esta aclaración. Duffy no retiró su publicación ni emitió correcciones.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió en su conferencia del 11 de febrero: “No hay ninguna información de uso de drones de cárteles en la frontera”. Pidió no especular y ofreció comunicación permanente con Estados Unidos si tienen datos. En contexto, un reporte de la CBP de mayo de 2025 indicó que cárteles usan drones para vigilar patrullas fronterizas, detectando hasta 155.000 vuelos. Gloria I. Chávez, jefa de Patrulla Fronteriza del Valle del Río Grande, explicó: “muchas veces vemos (a los drones) grabando nuestras operaciones para poder manejar su trabajo ilícito de narcóticos al igual que de personas”.
La FAA confirmó la reapertura el 11 de febrero: “Se ha levantado el cierre temporal del espacio aéreo sobre El Paso. No existe amenaza para la aviación comercial. Todos los vuelos se reanudarán con normalidad”.