Un grupo de cinco estudiantes sudafricanos, incluido el joven de 17 años Luke Boswell de Gqeberha, regresó recientemente de una expedición transformadora al Deep Field Antarctica. El programa, liderado por el aventurero Riaan Manser, busca inspirar a los jóvenes a abordar los desafíos ambientales mediante acciones prácticas. Los participantes describen cambios profundos en su comprensión del cambio climático y su crecimiento personal.
En diciembre del año pasado, cinco estudiantes sudafricanos participaron en el programa Students in Antarctica, una iniciativa única fundada hace seis años por el ecologista Riaan Manser. A diferencia de las visitas típicas en barco, esta expedición vuela directamente a los participantes al Deep Field Antarctica, permitiéndoles experimentar el vasto hielo del continente en primera persona. El grupo incluía a Luke Boswell de la Pearson High School en Gqeberha, Aaminah Choonara de la Lenasia Muslim School, Allegra du Randt del Thomas More College, Naethan Mol del Bishops Diocesan College y Ntokozo Nkuna del Khanyisa Education Centre. nnManser enfatiza el objetivo del programa de fomentar solucionadores de problemas en lugar de manifestantes. «Este es el único programa de su tipo en el mundo, donde se lleva a estudiantes africanos al Deep Field Antarctica», dice. «Lo que queremos son jóvenes que puedan encontrar soluciones a los problemas ambientales. En 10 años, esperamos que estos estudiantes sean los que en las salas de juntas realmente generen cambios.» nnEl itinerario combinaba educación con desafíos físicos: visitas a lugares emblemáticos como la Ice Wall y túneles de hielo antiguos, caminatas nocturnas con acampada a -25 °C sin tiendas, y el Upside Down Run, una media maratón en el continente. Para Boswell, la extensión blanca infinita era abrumadora. «Ningún documental o foto puede describirlo. Es un mundo completamente diferente, solo blanco, hasta donde alcanza la vista», comentó. La experiencia profundizó su interés en la ingeniería para el bien ambiental, inspirando un proyecto futuro sobre turbinas eólicas resistentes a las ráfagas de 100 km/h de la Antártida. nnAaminah Choonara, de una familia humanitaria, destacó la importancia de la acción local. «Tendemos a pensar que el trabajo humanitario solo existe a nivel internacional... pero la verdad es que queda mucho por hacer justo en nuestra puerta», dijo. Naethan Mol, que inició un proyecto de agricultura sostenible llamado ‘Farming a Bag’, enfatizó la conexión entre conservación y supervivencia humana. «El medio ambiente no está separado de nosotros», señaló, haciendo eco del mantra de Manser: ‘There is an ocean between saying and doing.’ nnEn general, la expedición empujó a los participantes más allá de su zona de confort, fusionando crecimiento personal con conciencia ambiental para prepararlos para un impacto futuro.